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Narrar los colores: el desafío común de la traducción y el marketing

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Hay colores que quedan grabados en nuestra mente: el rojo Ferrari, el amarillo Lamborghini, el verde Kawasaki, el azul Tiffany… y muchos otros.

¿Cuántas veces, amigos de STUDIOTRE, os habéis sentido atraídos por un coche, una moto, una joya, una cocina o un vestido por su color antes incluso de conocer sus características? Tranquilos, ¡no sois, para nada, raros!

Según un estudio del profesor Satyendra Pal Singh (Color Psychology in Marketing), casi el 90 % de las interacciones entre el producto y el cliente potencial está condicionado precisamente por el color del producto.

Los colores, de hecho, transmiten emociones y dicen mucho acerca de la identidad de la marca o del producto, los hacen inmediatamente reconocibles en la mente de las personas e influencian el proceso de compra. Por ello es importante prestar gran atención a la hora de elegir y traducir los colores.

Veamos juntos por qué los colores son uno de los desafíos más complejos para los traductores.

 

Lengua y cultura: ¿cómo influencian la percepción de los colores?

Varios experimentos han demostrado que la lengua condiciona la manera en la que el cerebro interpreta, y por consiguiente clasifica, un determinado color.

Por ejemplo, como explica Anna Franklin (profesora de la Universidad de Sussex), para decir «azul» los rusos utilizan dos palabras que distinguen el tono más oscuro del más claro. Los mismos colores, identificados por los rusos con dos nombres diversos, son percibidos como un solo azul por otras poblaciones. Ello significa que los hablantes de ruso son más receptivos a los colores que pertenecen a esa zona del espectro visual.

Lo mismo ocurre con los miembros de la tribu de los Himba (Namibia), que tienen dificultades para distinguir el azul del verde, pero perciben diferentes matices de verde que son idénticos a los ojos de algunas poblaciones europeas.

Además, los nombres de los colores cambian con el tiempo: a lo largo de los siglos adquirimos nuevos nombres, perdemos algunos y otros evolucionan. Alison Kroulek, en su artículo The Rainbow in Translation, cita el caso del término inglés pink —usado hoy para el color rosa— que hasta 1733 se utilizaba para identificar el dianthus, un tipo de clavel.

 

Traducir los colores: las tres cosas que un traductor debe recordar

Cada color, además de tener un nombre propio, encierra un mundo de significados y simbolismos que pueden cambiar de una cultura a otra. Para una traducción «a prueba de cliente» hay ciertos aspectos que el traductor debe tener siempre en cuenta:

  1. las lenguas tienen un numero distinto de palabras para clasificar los colores básicos. Para los ingleses también el rosa es un color básico, mientras que para los italianos, los rusos y los griegos lo es el azul;
  2. algunas lenguas distinguen solo los colores claros de los colores oscuros.
  3. Los significados de los colores pueden variar en función de la cultura. Algunos ejemplos: el rojo para los chinos es el color de las novias, mientras que para los sudafricanos es el color del luto; el amarillo es el símbolo de la alegría para los europeos, mientras que en el Antiguo Egipto era el símbolo del luto; el naranja es un color sagrado para el hinduismo, mientras que en Estados Unidos este color se asocia con Halloween.

Puesto que la elección del color influye notablemente en las sensaciones y reacciones de los clientes potenciales  ante un determinado producto o marca, es evidente que la traducción juega un papel fundamental en la estrategia de marketing.

 

Si tenéis curiosidad por saber cómo los traductores de STUDIOTRE logran preservar el poder comunicativo de los colores y sus significados en los diferentes idiomas, escribidnos a: [email protected].

22 May, 20