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La interpretación de conferencias cumple cien años: ¡felicidades!

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Verano de 1919, la Primera Guerra Mundial acababa de terminar.
En París, alrededor de la mesa de negociaciones, estaban sentadas las cuatro principales potencias mundiales –Reino Unido, Italia, Francia y EE. UU., representadas respectivamente por Lloyd George, Vittorio Emanuele Orlando, George Clemenceau y Woodrow Wilson– además de los delegados de otros 32 países.

Políticos que hablaban idiomas distintos y que, para firmar el Tratado de Paz que decretaba oficialmente el fin de la guerra, necesitaban a alguien que les ayudara a romper las barreras de comunicación traduciendo simultáneamente todo lo que se decía.

Nacieron así, hace cien años, los intérpretes de conferencias, los primeros en utilizar la técnica de la interpretación simultánea. Una profesión que ha sido reconocida oficialmente después de un largo camino gracias también a los esfuerzos del ingeniero Gordon Finlay de la IBM, que desarrolló los primeros prototipos de equipos, y de Anton Velleman, intérprete de la Sociedad de Naciones y fundador de la Escuela de intérpretes de Ginebra (nacida en 1941).

Si en el primer período de posguerra la interpretación de conferencias empezó a difundirse lentamente, con el Proceso de Núremberg (1945) y el Proceso de Tokio (1946) esta técnica se estableció definitivamente, ya que, además de eliminar las barreras lingüísticas, mejoraba la comunicación y el nivel de participación de los presentes.

Desde entonces, la interpretación simultánea se ha difundido cada vez más, no solo en el ámbito político, sino también en los campos económico-comercial, socio-cultural y científico.

Se narra que los primeros intérpretes simultáneos aprendieron la técnica directamente sobre el terreno, practicando cuando no estaban de turno. Más tarde, a partir del segundo periodo de posguerra, se crearon escuelas capaces de formar a profesionales con sólidas competencias técnicas.

En efecto, a la experiencia de la Universidad de Ginebra (1941) siguieron las de las escuelas de Viena (1943), de Magonza (Germersheim), de Heidelberg y Múnich, de Georgetown, la de la Escuela Superior de Intérpretes y Traductores (SSIT) de Milán (1951), la de la Universidad de Trieste (1953) y la de la Universidad de Bolonia con sede en Forlì (1989).

¿Tenéis curiosidad por saber cuáles son las diferencias entre las distintas técnicas de interpretación? Podéis seguirnos en nuestro blog, en nuestra página de Facebook o suscribiros a nuestro boletín informativo (marketing@traduzionistudiotre.it). ¡Hablaremos de ello en las próximas semanas!

31 Oct, 19

 

 

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